Conferencia de José María Álvarez en Valladolid

Conferencia: “La locura para principiantes”

     José María Álvarez

Colegio de Médicos de Valladolid, 30 de noviembre de 2012. Organizado por el Seminario del Campo Freudiano de Castilla y León.

Con motivo del inicio del curso del Instituto del Campo Freudiano de Castilla y León, dedicado en este curso al estudio de la psicosis, los organizadores han invitado al psicoanalista Dr. José María Álvarez para que hable de la locura en términos sencillos y accesibles pero rigurosos.

En esos términos se ha dirigido el conferenciante al auditorio, respondiendo a tres preguntas muy simples, preguntas que muchas personas se hacen acerca de la locura: En primer lugar, qué es lo más genuino de la locura; en segundo lugar, ¿están enfermos los locos?; por último, una pregunta doble: ¿para qué sirve y cómo se construye un delirio?

Comenzó el Dr. Álvarez advirtiendo de la dificultad de hablar en palabras sencillas de algo que de por sí se define como inefable, pues la locura es por definición algo oscuro, un tipo de experiencia singular de la que los poetas y novelistas aportan descripciones muy superiores a las de los propios especialistas. El psicopatólogo siente que al hablar de la locura las palabras se le escurren entre las manos, precisamente porque lo locura tiene mucho de experiencia indecible e inefable, es decir, más allá de las palabras con las que caracterizamos el común de nuestras vivencias. Esa es una de las particularidades de la de locura o psicosis, termino éste más cercano al acervo de los clínicos hoy día.

De forma sintética, respecto a las preguntas antes anunciadas, el conferenciante mostró una visión muy humana y cercana de la locura, especialmente al basarse en testimonios de psicóticos o locos referidos a sus propias experiencias. Entre ellos, además de Rousseau, Nietzsche y otros célebres locos egregios, destacó a John Nash, premio Nobel de Economía, quien en varias entrevistas ha transmitido algo de la experiencia de lo que es estar loco. En una de ocasión, Nash definió su locura en los siguientes términos: “Me sentía como un profeta, solo, en medio del desierto, con una verdad trascendente que transmitir y sin nadie a quien hablar”. Y, en otra: “Era infeliz al recuperarme porque la normalidad no me hacía feliz. La locura empieza cuando descubres una segunda realidad en tu mente y a veces la eliges, porque te hace más feliz que la normalidad. Así alcancé un punto en que yo era más feliz loco que cuerdo”.

Inspirándose en testimonios de este tipo, entre los que los que se contaban algunos de sus pacientes, el Dr. José María Álvarez propuso una visión de la locura más allá de la mera enfermedad, es decir, más allá del determinismo biológico que implica la concepción médica de las enfermedades mentales. En opinión del conferenciante, la locura es un drama intenso y solitario. El hecho de reducirlo a mera enfermedad supone ningunear el componente humano que lo habita y protagoniza. Otro tanto sucede con quienes la idealizan, pues olvidan que a menudo los locos son muy desgraciados —aunque en eso no se diferencian mucho del resto de los humanos— y que la locura es la expresión del fracaso humano y a la vez la crónica de una lucha por mantenerse a flote.

Pese a la dificultades de definirla, el conferenciante aportó algunas características de tan insondable experiencia. En el terreno del saber, la locura se caracteriza por la estrecha relación con la verdad y la revelación; en lo tocante a la satisfacción, el placer y el goce, se vincula con la plenitud y la intensidad insoportable; en lo que atañe a la relación con los otros y con el propio cuerpo, se caracteriza por la autorreferencia, el perjuicio, la extrañeza y la soledad por excelencia; en cuanto a la cualidad y especificidad de la experiencia loca o psicótica, la locura es consustancial a la certeza o convicción, cosa que Nietzsche, uno de los locos más lúcidos, expresó en los siguientes términos en Ecce homo: “No es la duda, es la certeza lo que hace locos a los hombres”.

En estos términos expuso el Dr. José María Álvarez, especialista en Psicología clínica del Hospital Universitario Río Hortega de Valladolid, sus consideraciones sobre la locura. Una visión humana cercana a las experiencia de los propios locos o psicóticos, una aproximación de la que surge un tipo de tratamiento en el que el propio loco o enfermo se revela como el protagonista del drama que soporta y del que es también el principal artífice.

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