Nueva columna de Fernando Martín Aduriz en Vecinos Ilustrados del Diario Palentino

 Artículo también publicado en Blogelp.com

Locura y maldad

El problema no es la locura, es la maldad. El fracaso es el de no haber hecho el viaje a la bondad en un sujeto, no el de que haya sujetos más o menos locos. Para Samuel Beckett la locura era algo con lo que todos nacemos, y…algunos continúan así siempre. Se trataría, de ser eso así, de conformarse con la propia locura sin fotocopiar la del de al lado.

No es hoy, Día Mundial del Autismo, (día para sensibilizarnos con la no discriminación de los autistas), mal día para recordar que psicóticos hay en todas las familias, en todos los grupos, en todas las profesiones. El copiloto que acaba de destruirse y destruir tantas vidas, de ser ciertas las informaciones, parece que es loco, estructuralmente hablando.

Dejar la selección de personal en manos de quienes abandonaron la clínica psicopatológica clásica (franco-alemana) y optaron por el positivismo y el biologicismo, que impide captar estructuras, reduciendo lo que evalúan a lo que se manifiesta en conductas observables y medibles, trae estos resultados. Pero hay lo que no se ve en la conducta, sino sólo a través de una clínica basada en la escucha, y no en la mirada, en la estadística, y en los pobres genes, que no tienen la culpa de las elecciones subjetivas y de los encuentros sociales. Que se siga seleccionando personal a base de Tests es de risa, si no fuera por las consecuencias.

La historia de la civilización está repleta de sujetos que pese a su locura lograron grandes avances para todos: John Nash, en economía, Premio Nobel; Van Gogh, en la pintura; Joyce en la literatura; Newton, en la física; Wittgenstein, en la filosofía; Rousseau, en las ciencias sociales, ejemplo princeps, que escribe El contrato social y finalmente Sueños de un paseante solitario. Todos ellos no hicieron mal uso de su locura, sino que la pusieron al servicio de la sociedad.

Por eso de todas las manifestaciones de estos días con respecto al piloto de marras, la idea que se cuela acerca de que hay que incapacitar para la vida profesional, social, política, a quienes manifiestan problemas psicológicos, es una idea de segregación, de control y vigilancia, de uso del poder para clasificar. Es una idea de darwinismo social. Ocurre que hay jueces, conductores, médicos, o pilotos de avión, cuya locura no es óbice para desempeños profesionales de alto rendimiento. El gran problema es la maldad, no la locura, ni las temporadas depres.

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