Artículo de Fernando Martín Aduriz en Tiresias (19/10/2014)

(Jornadas de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis)

Tiresias_LOGO2

 

Un transexual vive la posición del arrepentido. Ha sido mujer, y esta experiencia lo ha agotado. Exclama pues, “ser mujer es agotador”. Quiere volver a ser hombre. La noticia ha saltado estos días: ser mujer es agotador.

Tiresias fue mujer siete años, siete. Y después volvió a ser varón. Entonces le consultaron: y Tiresias afirmó con rotundidad que el hombre sólo experimentaba una décima parte del placer que vive la mujer, lo que le permitió obtener de los dioses dos cosas: una buena ceguera, y una larga vida.

Nuestro transexual, pues, Chelsea Attonley quiere volver a ser Matthew por unas razones muy claras. Primero, él mismo lo narra: ”siempre he deseado ser una mujer, pero ninguna cirugía puede darme un cuerpo femenino real así que siento que estoy viviendo una mentira”. Segundo, los tratamientos hormonales le han llevado a una depresión y a un estado de ansiedad. Tercero, no se encuentra a si mismo/a, ergo, no encuentra trabajo. En una palabra, que ya ha empezado con la testosterona.

La enseñanza del caso público de Chelsea/Matthew para nosotros es importante. El juego de las identificaciones, de lo imaginario de una forma, no da para definir el estatuto simbólico de un género. No ha bastado la modificación, tampoco, del cuerpo real, para encontrar la definición a la pregunta qué soy, hombre o mujer.

El acomodo placentero en tanto ella, Chelsea, a Matthew, él, no le acaba de convencer.¡La identidad sexual! Ay, qué complicación definirse como hombre o como mujer, qué tesitura la de este joven Tiresias. Cuánto nos aclararía su discurso si pudiéramos obtener su testimonio en nuestras próximas Jornadas de la Escuela Lacaniana. Pero de momento, y a falta de que acudiera a un analista a comprobar las auténticas razones de ese encuentro agotador con el ser mujer, nos orientamos por la enseñanza de Lacan. Y así, sabemos que situarse en una posición, masculina, femenina, homo, travesti…no alcanza para dar cuenta del modo particular de goce. Chelsea se refiere a agotamiento. ¿Qué ha agotado? Cree que es ser mujer lo que es agotador. Pero también lo es ser hombre. Y, a lo que se ve, travesti. Es el deseo lo agotado, pues no lo ha encontrado vía identidad, y tampoco ha encontrado la llave del acceso al goce de las mujeres, ese que Tiresias evaluó, y ahora trata de recuperar el tiempo perdido en esa búsqueda. (Es pertinente evocar en este punto lo que Lacan muestra respecto al falo, aunque refiriéndose a los neuróticos, en La dirección de la cura, ‘ya sea que sepa que el Otro no lo tiene o bien que lo tiene, porque en los dos casos su deseo está en otra parte: es el de serlo, y es preciso que el hombre, masculino o femenino, acepte tenerlo y no tenerlo, a partir del descubrimiento de que no lo es’).

Nuestro agotado sujeto ha hecho una viaje de ida hacia el ser mujer y ahora pretende hacerlo de vuelta hacia ser el hombre, pero aún no sabemos la verdad de ese trayecto, la causa, y la posición subjetiva que determinan sus elecciones de identidad sexual.

Lo que finalmente no deja de ser baladí es la cuestión que plantea el periodista en la noticia. Insiste en mencionar quién sufraga esas operaciones de cambio de género, que al parecer es el erario público, pero creo que la correcta forma de interpretar esto es apelando a la necesidad para este sujeto de contar con la mirada del Otro, de solicitar su respaldo, de introducir el asunto en el campo del Otro, al no efectuar tales operaciones por la vía de su privacidad. Razón de más para tenerlas en cuenta, comentarlas y estudiarlas.

Fernando Martín Aduriz Miembro de la ELP y la AMP. Palencia.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies